Amaneció en el reino de Arendelle había pasado dos años desde los eventos que llevo a Elsa a convertirse en la líder de los Northuldra y le gustaba su nueva vida no había tantas formalidades que en su castillo y utilizaban sus poderes para cosa especifica ya que su vida como Northuldra no lo necesitaba y menos en el bosque encantado.

 

Aquel día no sería la excepción para la líder pues el viento abrió su ventana para anunciarle el nuevo día y ella lo recibió con una leve risa, pues era así que se despertaba cada mañana. Tras levantarse, cambiarse de ropa y arreglarse, comenzó su rutina diaria.

 

Tras una reunión con los sabios del pueblo, ella se dirigió a Arendelle a visitar a su hermana como era de costumbre y sobre todo a visitar a sus sobrinos y como ya era costumbre le llevaría regalos, aunque estos no lo pudieran disfrutar por su corta edad, pero obviamente no solo le llevaría regalos a sus sobrinos sino también le llevaría a su hermana y a su cuñado.  Ahora que lo pensaba abdicar a favor de su hermana fue lo mejor que pudo hacer, pues seguramente al ser ella la reina tendría que buscar pareja y casarse y así engendrar hijo que hereden la corona y aunque ella no estaba cerrada a la idea, lo quería hacer a su manera y aunque abdico para ser líder de los Northuldra y nada más, en fondo sabía que lo hizo para generarse problemas con la corte y la iglesia.

 

Un leve golpe con alguien la saco de su disertación mental y tras ver con quien choco la mujer dijo: ¡Lo siento!

 

—Tranquila Joven, yo era el que no estaba viendo — respondió el anciano.

 

—¿Esta bien? — pregunto Elsa ofreciendo su mano para ayudarlo a levantarse.

 

—Por supuesto — respondió el hombre parándose del piso sin ninguna dificultad.

 

—¡Vaya que si es ágil! — comento Elsa guardado su mano.

 

—A mi edad, tengo que hacerlo — respondió el anciano.

 

Elsa le sonrió y justo cuando iba a continuar su camino vio la gran vasija de agua tirada en suelo, la cual de milagro no se había roto, aunque no estuviese segura si era de él, así que se digirió al señor y le pregunto: ¿Esto es suyo, señor?

 

—Claro esa es mi agua — respondió.

 

Elsa nuevamente se escandalizo pues casi hace perder el agua al pobre señor y se dispuso a recogerlo del piso, pero noto que aquella vasija pesaba y dudaba que aquello era de él, así que sin ningún atrevimiento le pregunto: ¿Señor seguro que esto es suyo?

 

—Pero esto pesa mucho — apunto Elsa.

 

—Tal vez — respondió el anciano.

 

—Si gusta le puedo decir a mi cuñado que lo ayude — comento Elsa.

 

—Tranquila muchacha, yo lo llevo — replico el señor poniéndose de cuclillas para abrazar la vasija y sin ningún esfuerzo la levanto del piso.

 

Aquello impresiono a Elsa, pensaba que aquel objeto era imposible de mover, pues era gran vasija de agua, pero él la levanto como si fuera un pañuelo.

 

 —Creo que llego la hora que me despida — dijo el anciano.

 

—¿No le gustaría que lo acompañe? — pregunto Elsa.

 

—Aun no es momento — respondió el anciano estirando su mano y aunque a Elsa le extraño aquellas palabras aun así le dio la mano y ambos se retiraron de lugar.

 

Más tarde en el castillo de Arendelle todo era risa entre Elsa, su hermana y su cuñado, cuando este contaba su aventura de niño y aunque ella tenía más anécdotas divertidas, ella no quería traer malos recuerdos, fue entonces que Anna la saco de su estado pensativo y le pregunto: ¿Todo Bien?

 

—Si — respondió Elsa.

 

—Recuerda que puedes decirme lo que sea —

 

—Lo sé, solo estoy pensativa nada mas —

 

—¿Algún problema? — pregunto la castaña.

 

—No — respondió Elsa.

 

—¡OYE Elsa! — interrumpió Kristoff el momento de hermana; —¿Crees que algunos de los Northuldra necesiten algo? — pregunto.

 

—No te sabría responder Kristoff — respondió Elsa; —¿Y se puede saber porque tanto interés? —

 

—Digamos que el protocolo… —

 

—NO LE GUSTA — respondió Anna.

 

—Te entiendo Kristoff —le correspondió el sentimiento— Pero al casarte con mi hermana sabia a lo que estaba metiendo —

 

—Lo sé — respondió Kristoff desanimado.

 

—Elsa — llamo una voz femenina muy angelical, pero ella lo interpreto que su hermana la estaba llamando, pero Anna le devolvió una mirada confundida.

 

Entonces un rayo cayó cerca de bosque encantado y Elsa se alarmo bastante y por ello tuvo que salir corriendo.

 

—Elsa — la volvió a llamar la voz de la misteriosa mujer por segunda vez.

 

—Ya voy viento — respondió Elsa buscando la salida del castillo, pero al ser un castillo no era fácil encontrar la salida, pero luego de un rato la encontró. Al salir lo primero que hizo fue buscar algún caballo y dirigirse hacia su destino, pero no había y debió suponer que estaría apagando el fuego, así que no le quedo de otra que seguir corriendo.

 

—Elsa — la volvió a llamar la voz de la mujer por tercera vez y nuevamente ella le contesto: ¡Ya voy!

 

Debía ser grave si el mismo viento era la que estaba llamando, quizás había mucho heridos o muerto, la incertidumbre era algo con la que Elsa no trataba y a veces lo evitaba.

 

—Elsa — la volvió a llamar la voz por cuarta vez, pero esta vez Elsa no contesto, pues corría todo lo que podía y lamentaba no se tan rápida, pero no tenía tiempo para lamentarse.

 

—Elsa — la volvió a llamar la voz de la mujer por quinta vez y nuevamente ella la ignoro, pues ya estaba llegado al lugar y al ver incendio se alteró, pues era inmenso y parecía esta fuera de control y quizás era tanta insistencia de la voz en llamarla, pero no era momento para recriminarse su falta de motivación, necesitaba apagar el incendio y cuando trato de usar sus poderes de hielo nada salió de sus manos, intento de nuevo pero nuevamente nada, intento por tercera vez, pero el mismo resultado se dio lo cual molesto a Elsa pues sus poderes jamás había fallado, pero aun así intento por cuarta vez, pero otra vez resultado en lo mismo.

 

—Elsa — la volvió a llamar la voz de la mujer por sexta vez y está al borde de gritarle, pero le dijo: Tranquila Elsa.

 

Al voltearse se encuentra con el mismo señor de la tarde quien cargaba una gran vasija de agua y estaba dispuesto ayudar a apagar el incendio, pero naturalmente ella le pregunto: ¿Qué hace aquí?

 

—Ayudar — respondió el anciano; —Al igual que ti — añadió.

 

—Pero solo tiene esa vasija de agua — acoto Elsa alterada.

 

—Al igual que tu solo tienes el poder de hielo — replico el anciano.

 

—No, no lo tengo ahora — declaro Elsa a punto de llorar.

 

—Entonces ayúdame —

 

Elsa al escuchar aquellas palabras le quería gritar al anciano unos cuantos insultos, pero al ver otra vasija en el suelo, supo que hablaba en serio.

 

—Pero yo no puedo levantar esto, recuerda —

 

—Trate y vera que lo consigue — dijo el anciano Adentrándose al fuego con mucha prisa, mientras que Elsa dudaba.

 

La rubia no quería quedar como débil ante el pueblo de los Northuldra, ni para el pueblo de Arendelle, así que se levantó del piso agarro la vasija y esta vez la pudo levantar sin ningún tipo de problema.

 

—Elsa — la volvió a llamar la voz de la mujer por séptima vez y esta vio hacia el incendio y respondió: ¡Allá voy!

 

Al entrar al fuego, todo era un caos, arboles caídos, animales corriendo era lo que veía, pero ahí entre todo ese caos estaba el señor con su gran garrafa de agua apagando el incendio, aunque fuera insuficiente, fue entonces que ella se sumó e hicieron todo lo posible por apagar las llamas, pero hicieran lo que hicieran no era suficiente, ahí Elsa trato de usar sus poderes nuevamente, pero nada parecía funcionarle a ella.

 

 —¡Lo siento! — expreso Elsa; —Mis poderes no funciona — agrego

 

—No te preocupes, pero sigamos — respondió el señor.

 

—No estamos haciendo nada y pronto el fuego llegara hasta donde estamos — comento Elsa.

 

—¿Prefieres morir sin intentarlo? — pregunto él.

 

Aquella pregunta pego duro, pues Elsa era caracterizada por ser valiente y decidida a la hora de hacer algo y por lo general lo llevaba hasta la última consecuencia y aquel no sería la excepción y por ello se armó de valentía y siguió tirando agua hacia el fuego sin importarle nada más. Cuando finalmente se le acabo el agua ella y el señor se sentaron en el piso a esperar el inevitable final.

 

—¿No te quieres ir? — pregunto el anciano.

 

—¿A dónde? —

 

—De regreso a tu hogar, con tu familia y amigos —

 

Por un momento Elsa pensó en su hermana, en su cuñado, en los recién nacidos de sus sobrinos y en lo adorable que se veían en sus cunas, pero luego recordó que aun así ella era líder de Northuldra y protectora del bosque encantado y por ello respondió con mucha autoridad: ESTOY DONDE DEBO ESTAR.

 

—¿Aun si mueres? — pregunto el señor.

 

—AUN SI MUERO — respondió ella con mucho compromiso; —ESTOY DONDE DEBO ESTAR — agrego.

 

—¿Estarías dispuesta a morir por este bosque y sus habitantes? — pregunto el anciano.

 

—Por supuesto — respondió Elsa con mucha seguridad.

 

—¿Segura? —

 

—COMPLETAMENTE —

 

Entonces algo la atravesó y lo único que pudo oír fue: ¡Acuario Despierta!, ¡Acuario Despierta! ¡DESPIERTA!

 

[…]

 

Elsa despertó en el castillo de Arendelle sabiendo lo que debía hacer y como lo debía hacer y con una inmensa tranquilidad se levantó de la cama y salió de la habitación, pero al hacerlo su hermana la abrazo al instante.

 

—Pensé que te perdería — dijo Anna llorando en el hombro de su hermana.

 

—Tranquila hermana, no estaba pactado algo así — respondió Elsa.

 

—¿Pactado? — se extrañó Anna.

 

—Así es hermana —respondió— pero no es momento de hablar de ello ahora, necesito irme tengo algo importante que hacer — añadió.

 

—¡Espera Elsa! — proclamo Kristoff nervioso; —¡Aun no puedes salir así, te estas recuperando! —

 

—Tranquilo Kristoff se lo que estoy haciendo —

 

—¿Hermana pasa algo? —

 

—No te lo puedo decir — respondió Elsa; —Sino alteraría la historia y eso no se puede permitir —

 

—¿De qué hablas? — pregunto Kristoff.

 

—Debo irme — apartando a su cuñado con una suave ráfaga de aire.

 

—¿Desde cuándo puedes controlar el aire? — pregunto Anna.

 

—En serio quisiera responde tus preguntas, pero no puedo hacerlo, lo único que te pediré es que confié en mi —

 

—Confió en ti, solo trato de entender — aclaro Anna con cierta tristeza en su voz.

 

—Descuida hermanita, nos volveremos a ver próximamente —

 

—¿Nos volveremos a ver? —

 

Elsa aparto a su hermana con una leve ventisca para seguir su camino, pero Anna no iba a dejar ir sin conseguir respuesta y fue en ese momento que grito: ¡GUARDIAS ATRAPENLA!   Los guardias obviamente acataron la orden d su reina, pero Elsa no quería pelear y tampoco quería altera su historia y por ello decidió irse por la ventana y cuando Anna vio la intensión de Elsa, ella solo Grito: ¡ALTO!

 

—Tranquila hermana todo estará bien — respondió Elsa haciendo un tobogán de hielo hacia el piso. Tras eso Elsa se sube a la rampa y baja rápidamente hasta el suelo y ahí puede seguir su camino hasta el bosque encantado.

 

En la entrada del bosque se encontraba una vieja chamana de los Northuldra quien veía a Elsa con cierto recelo de que ella fuera aprendiz de él, pero Elsa rápidamente dice: Desecha esa idea de tu mente pues mi especialidad no es igual que la tuya.

 

—¿Por qué fuiste escogida? — pregunto la chamana.

 

—Hay cosa que escapan de nuestras compresiones y esa es una de ella —

 

—¿Fuiste entrenada por ellos? —

 

—Aunque fui entrenada por ellos, no quiere decir que sea superior que tu solo soy una escogida para devolver el balance cósmico —

 

—No sé cuánto tiempo podremos ocultar tu ausencia del canon — comento la anciana.

 

Elsa lo entendió y entro en el bosque sabiendo que esa era su misión y de nadie más. Camino por varios metros hasta llegar al claro y ahí espero el portal azul que la guiara hasta la tierra de Cenicienta.  Al abrirse llego rápido y sin demora a la tierra de Cenicienta y camino un poco más para llegar al claro.

 

Al llegar ahí estaba Jazmín sentada meditando quien rápidamente dijo: Es un gusto volverte a ver.

 

—¿Eso fue un chiste? —

 

—Quizás — respondió Jazmín.

 

—¿Hay un lugar ahí para mí? — pregunto Elsa.

 

—Por supuesto — respondió Jazmín dándole un espacio a la otra mujer para que se sentara junto a ella. Obviamente Elsa se sentó y junto a Jazmín comenzaron a meditar hasta la llegada de Cenicienta.