Un niño de tres años corría por una gran planicie, mientras su madre lo seguía con cuidado, ahora entendía a Flora, Fauna y Primavera, quizás demasiado para su gusto, pero trato de no darle importancia

—¡Felipe1 ven acá! — llamo la mujer rubia hacia su hijo quien inmediatamente le hizo caso y cuando regreso a los brazos de su madre, esta le dio un gran abrazo.

—¿Mami puedo ir al bosque con las tías Floras, Fauna y Primavera? —

—Claro, —respondió— pero antes tengo que preguntarle — añadió.

El niño festejo pues iría con sus tías favorita y disfrutaría de la magia que estas le podían enseñar, mientras que su madre pensaba en la seguridad de él, pues después de todo era su único hijo, pero sabía por experiencia propia que aquella cabaña en el bosque era el lugar más seguro sobre la tierra y que sus antiguas protectoras era las más competentes, aunque no lo parecieran.

—Aurora — la llamo una voz femenina angelical.

La mujer espantada se levantó del piso creyendo que era algún tipo de peligro, pero en aquel campo no había nada más que ella, su hijo y algunos guardias, pero ninguna otra mujer. Quizás los eventos de hace cuatro años la habían traumatizado de por vida, peor eso era algo de lo que no debía preocuparse pues su marido había matado a Maléfica y no había forma de que esta regresarse.

—¿Mamá escúchate esa voz? — pregunto el niño algo asustado.

Ahora si estaba asustada pues su hijo había escuchado la voz llamándola, pero ella trato de aparentar para no asustarlo más de lo que ya estaba.

—Tranquilo mi niño, no fue nada — replico la madre.

—Parecía venir del bosque — comento el niño.

—Por eso no vamos a bosque — esgrimió la mujer.

—Ok mamá — contesto el niño desilusionado.

—Aurora — volvió a llamar la voz por segunda vez y acto seguido su nariz pudo notar un olor algo particular que ella desconocía, pero era fuerte.

—¡Mamá! —exclamo el niño— volviste a escucharla, creen que sean las tías —

—No lo creo, —respondió Aurora— creo que es mejor irnos — recalco la madre.

—No —replico el niño— yo iré a ver si son las tías — agrego el niño en forma de protesta.

—¡FELIPE! — grito la madre quien fue corriendo detrás del niño.

Los guardias trataron de seguir a la reina y al príncipe, pero al oler el aroma cayeron dormidos en el piso, lo cual asusto aún más Aurora quien estaba decida a sacar a su hijo de ahí.

—Aurora — volvió a llamar la voz de la mujer por tercera vez.

—SEAS QUIEN SEAS, DEJA A MI HIJO EN PAZ — grito la mujer furiosa, pero la voz no le contestaba lo que la hacía enoja aún más.

—Ordenare cortar este bosque — se dijo a sí misma como un desafío hacia la voz desconocida.

—Aurora — la volvió a llamar la mujer por cuarta vez

Esta vez Aurora no respondió, pero su cara estaba llena de odio hacia el bosque y su misterioso olor, aunque aquel paseo le traía recuerdo de cuando ella era niña y vivía en el bosque con sus “tías” y lo mucho que se divirtió en aquel lugar olvidado de dios.

—Aurora — volvió a llamar la mujer por quita vez.

Otra Vez Aurora no le respondió, pues la voz lo único que hacía era llamarla y ella como reina se ofendía a ser llamada solo por su nombre y no por su título.

—Aurora — volvió a llamar la mujer por sexta vez.

Nuevamente Aurora respondió con un sepulcral silencio, pero mientras más se adentraba al bosque el olor extraño se volvía más intenso e incluso el sonido del agua fluyendo con mucha fuerza se hacía cada vez más presente, quizás se estaba acercado a una cascada y fue ahí que apresuro el paso, pues no sabía cómo era aquella cascada y temía por la seguridad de su hijo.

Al llegar vio a su hijo jugar en el agua e inmediatamente cualquier preocupación se fue, pues el lugar se sentía seguro y confortable y quizás se había preocupado por nada.

—Mamá, ¿Qué es esto? —

La rubia vio el animal que su hijo traía en las manos y no lo supo identificar, pero si sabía que tenía un aguijón en su cola y no sabía si aquel animal era inofensivo o peligroso, por lo tanto, ella procedió a pedírselo a su hijo: Felipe dámelo.

Pero Felipe la desobedeció, pues sentía que su madre lo mataría y él quería quedarse con aquel ejemplar sin importar el costo, pero obviamente Aurora no iba a quedarse sin hacer nada, ella nuevamente le dice: Felipe dame el animal.

—No — respondió

—Aurora — la volvió a llamar la voz de la mujer por séptima vez; —¡SALVAME! — agrego.

Ahora Aurora sabia porque la voz la llamaba con tanta insistencia, era un grito de ayuda por parte de una persona que había sido convertida en aquel animal, fue entonces que ella cambio de táctica y está en vez de pedirlo con fuerza, ahora lo pido con más tranquilidad: Felipe dámelo, por favor.

—¿No lo vas a matar? — pregunto el niño.

—No — respondió Aurora ahora más tranquila.

 —¿Segura? —

—COMPLETAMENTE —

El niño le entrego el animal a su madre y este al instante la pico en su brazo cosa que hizo que le doliera a Aurora al instante y acto seguido cayó al piso mientras oirá una voz decir: ¡Escorpio despierta!, ¡Escorpio despierta! ¡DESPIERTA!

[…]

 

Aurora despertó en su cama, sabiendo cuál era su misión y sabia como cumplirla, pero también sabía que debía ser cuidadosa, así que antes de salir de su habitación se aseguró de que no hubiera nadie cerca y al no ver a nadie, salió corriendo en dirección a la salida más cercana y daba gracias al universo conocerse el castillo como la palma de su mano, sino no encontraría la salida jamás.

El recorrido duro poco cuando uno de los sirvientes la vio, fue avisarle al rey, fue ahí que Aurora se transformó en un escorpión para evitar otro roce innecesario y con sus patas escalo la pared hasta la ventana y por ahí salió tranquilamente, aunque ahora debía bajar por aquella misma pared hasta el suelo.

Cuando Aurora culmino aquella faena, pudo volver a transformarse en humana y de ahí solo tenía que caminar hacia el bosque de su infancia y con aceptación empezó su marcha.

Al llegar al lugar, muchos recuerdos vinieron a la mente de Aurora, recuerdos de su niñez y lo mucho que agradecía a las hadas haberla criado como una niña más y no como una princesa, aunque por la época tampoco esperaba grandes cosas.  En ese momento aparecen sus tres figuras paternas y las tres le dieron un gran abrazo, ahí una de las tres dijo: ¡YO SABIA QUE ESTABA DESTINADA A LA GRANDEZA!

—Es más que eso tía Primavera — replico Aurora; —Es más que eso — recalco.

—Haremos todo lo posible por ocultar tu ausencia del canon — indico el hada de rojo.

—Lo se tía Flora — respondió Aurora; —Solo le pido un favor, cuiden a mi hijo como me cuidaron a mí —

—No hace falta que nos lo pida, querida. Lo haremos con mucho gusto — expreso el hada de verde.

—Gracias tía Fauna —contesto Aurora— Yo le agradezco todo, el universo se lo agradece y sobre todo la fuente se lo agradece —

—¡Amen! — cantaron las tres hadas en forma de coro.

—¡Estoy lista! — indico Aurora.

Las tres hadas juntaron sus varitas y abrieron el portal hacia el mundo de Tiana y la rubia lo cruzo sin ningún apuro, pero antes de seguir su camino se vio las manos y no vio arrugas en ellas, se detalló el cuerpo y aún conservaba su figura angelical y se tocó la cara que aún era tersa y se dijo así misma: Ser una guerrera del universo tiene sus ventajas.

Aurora no decía aquello por casualidad, sabía que había cambiado de su siglo XIV a siglo XX sin cambiar su edad, lo cual era impresionante para ella, pero sabía que no debía concentrase en ello, por lo tanto, siguió su camino hacia el claro del pantano.

Al llega se encontró con otra mujer de cabello rojo quien la esperaba pacientemente y ahí Aurora la saludo con entusiasmo: ¡Vaya Ariel eres rápida!

—Cuando naces siendo una habitante de agua, ya lo sabes todo — respondió Ariel

—Solo queda esperar a Tiana, ¡verdad! —

—Si —respondió— yo te sugiero que te sientes y medites un rato — agrego.

—Antes quisiera preguntar, ¡Que siente? 

—¿Qué se siente de qué? — pregunto Ariel algo confundida.

—Casi tener mil años de antigüedad —

—En realidad se siente raro, pero debes recordar que tú y yo no somos reales — respondió Ariel.

—Por cierto, ¿Cómo fue tu despertar? — pregunto Aurora.

—Quiere que te cuente — comento Ariel.

—De todas maneras, debemos esperar — replico Aurora.

—Es cierto —replico Ariel— todo empezó desde esta mañana…

 

{Notas del escritor}

El siguiente capítulo será narrado en primera persona, ya que es Ariel la que no cuenta cómo fue su despertar. No me gusta narra en primera persona, pero a tratar de hacerlo lo mejor posible.

 

Notas de pie:

1: Felipe= Por lo general en el siglo XIV, los hijos de los reyes, se llaman como su padre y como sabrán Felipe es esposa de Aurora y padre de este niño, así que ahí tiene su contexto.