Me desperté temprano porque quería ayudar a Melody con ciertas actividades bajo el mar, pues habían pasado tres años de que ella descubrió que era medio sirena y ahora quería vivir todo el tiempo bajo el mar. Obviamente yo no me oponía pues después de todo el océano seguía siendo mi hogar, además ya no había peligro; aun así, yo insistía ir pues uno nunca sabe.

Como siempre salí de la cama desnuda y me dirigí al baño para darme un baño…

<<narrador omnisciente>>

—Disculpa por la redundancia — comento Ariel, aun no me acostumbro al lenguaje moderno.

—No hay problema — contesto Ariel.

<<Continúa narrando Ariel>>

…Después de ello, me vestí y fui por Melody y conociéndola sabía por dónde encontrarla, así que me dirigí a la playa y mientras iba bajando la escalera un aroma muy peculiar me llamo la atención, pues no sabía de qué era y ahora sé que era lirio. Aunque en ese momento no le di mucha importancia y seguí mi camino hacia abajo, ya abajo el mayordomo principal se me acerco y dijo: ¡Buenos días su majestad!

Se inclinó en el saludo ceremonial y no tenía tiempo para aquello, debía ir con Melody antes de que hiciera una estupidez.

—Bueno días Alan, ¿has visto a Melody? —

—Si su majestad está en el mar — contesto Alan.

Ya eso lo sabía y por ello sabía que debía ir donde ella, pero Alan no me dejaría ir si yo no sabía el cronograma para ese día, así que fui cortes y le dije: Me harías el favor de decirle al rey que estaré con Melody todo el día.

—¡Pero SU MAJESTAD, hay un progra…! — exclamo Alan.

—Lo sé y por ello tratare de estar aquí ante de ello —

Alan me vio como si estuviera loca, pero el como todo buen sirviente tenía que seguir ordenes sin importar cuál sea el contexto y por ello se retiró y obviamente yo hice lo mismo.

Cuando llegue a la playa todo se sentía nostálgico y a la vez familiar, pero no me concentre en ello, me concentre en mi búsqueda, así que me quite los zapatos y el vestido para finalmente entrar al mar y al hacerlo me convertir en sirena, un pequeño regalo de mi padre y como ya estaba acostumbrada lo único que tenía que hacer era nadar, y así lo hice. Nadé unos cuantos minutos hasta llegar a los fondos marinos y así poder llegar al castillo de mi infancia y como miembro de la familia real yo tenía permiso de entrar y así lo hice.

—Ariel — llamo una voz desconocida, quien después supe de quien era.

Desde luego yo trate de buscar el origen de la voz, pero no la encontré, así que continúe mi camino hasta llegar al vestíbulo donde mis hermanas estaban preparando algo para el día siguiente y ahí en el medio de todo estaba Melody, pero antes de que pudiese acercarme la voz me llamo por segunda vez: ¡Ariel!

Esta vez, si busque el origen de la voz, pero alrededor mío, pero solo había un montón de persona que me ignoraba y que yo también ignoraba, fue ahí que Melody me pregunto: ¿Todo bien mamá?

—Si hija, pensé que alguien me había llamado —

—Tranquila mamá, seguro no fue nada — contesto Melody.

—Hola hermana, hola hermana, hola hermana — me saludaban cada una de mis hermanas.

—Hola —devolví el saludo de cada una— ¿Qué hacían? — pregunté.

—Vamos a festejar el aniversario de Attina — contesto Alana.

—Pero tiene que ser una sorpresa — comento Adella.

—¿Attina se casó? — pregunte extrañada.

—No — respondieron todas.

—¿Entonces de que aniversario celebran? —

—Aniversario de asenso — respondieron todas al mismo tiempo.

Por un momento me confundí hasta que recordé que mi hermana Attina había sido coronada reina de mar, tras el fallecimiento de mi padre, desde luego yo andaba en mis propios asuntos que se me había olvidado la muerte de papá y quizás recordarla no me haría ningún bien, pues después de todo yo era su más pequeña hija y a mí me consentía más que mis hermanas.

—Ariel — me llamo la voz por tercera vez.

Esta vez sí le preste atención, mientras me preguntaba: ¿Quién era?  Por ello tuve que preguntarles a todas: ¿Oigan ustedes no oyen que me llaman?

—De que hablas Ariel — respondió Aquata.

—No oyen que alguien me llamo — replique.

—Tranquila Ariel — expreso Arista.

—No lo puedo creer que no la oigan — dije con cierta molestia.

—Tranquila hermana, recuerda que hoy es un día de celebración, puedes venir si gustas — comento Andrina.

—Claro que lo hare —respondí— pero dame un momento a solas con mi hija — añadí

Mis hermanas respectaron mi deseo y se fueron sin hacer muchas preguntas y ahí Melody me dijo: No crees que fuiste algo grosera con las tías.

—Tal vez y luego me disculpe con ella, ¿pero tú me crees; ¡VERDAD!? — conteste y pregunte.

—No lo sé mamá, yo no escuche nada — respondió Melody con cierta preocupación en su rostro.

Era evidente que Melody ya no era una niña y por ello no pudo escuchar la voz de la maestra, pero yo en ese momento no lo sabía, lo único que pensaba era que mi hija me estaba juzgando y traté de cambiar de tema, pero nuevamente volví a oír la voz.

—Ariel — me llamo la voz por cuarta vez.

Y esta vez confronte a Melody y le pregunte de frente: ¿La oíste verdad?

—Mamá me asustas — declaro Melody preocupada

Yo estaba al borde de colapso, pero trate de guarda la compostura ante esta difícil situación y ahí por la ventana entraron un salmón y dos tiburones.  Yo toda mi vida he sido una mediadora profesional y aquel día no sería la excepción, salvaría al salmón de una muerta segura y ahí nuevamente volví a oler el aroma extraño y me pregunte de que era y mientras más me acercaba el olor se hacía más fuerte.

—Ariel — me llamo la voz por quinta vez.

Apure el nado, pues no sabía en que circunstancia se estaba dando la pelea y no querían que lastimaran al salmón y menos en mi hogar.

—Ariel — me llamo la voz por sexta vez.

Finalmente pude llegar con el pez y los tiburones quienes se acercaban lentamente para devorarlos y yo obviamente los detuve como pude, pero los tiburones eran más fuertes, entonces hice mi sacrificio.

—COMAME A MI — grite.

—¡QUE! — exclamaron los dos tiburones.

—Ya me oyeron — respondí.

—Pero eres una princesa, porque sacrificarte por un pez cualquiera — comento el primer tiburón.

—Yo ya no soy una princesa, soy una reina y como reina debo proteger a todos mis súbditos — conteste.

—¿Eres Reina? —pregunto el segundo tiburón— ¿No que la reina es Attina? — agrego.

—Yo soy una reina de la superficie —expliqué, primeramente— Pero ya dije que me coman a mí —

—¿Estas seguras de morir por un completo desconocido? — pregunto el segundo tiburón.

—Si — respondí.

—No pareces muy confiada — expreso el primer tiburón.

—Tal vez, tengan razón en que no estoy lista… —declare con cierto temor en mi voz— pero yo soy un poco más valiosa — añadí.

—Como tú quieras – comento el segundo tiburón.

—Ariel — me llamo la voz por séptima vez

Entonces cerré los ojos para mi inevitable final, pero lo único que sentí era como un chorro de agua me atravesó y acto seguido escuché la voz de maestro decir: ¡Piscis despierta! ¡Piscis despierta! ¡DESPIERTA!

[…]

 Cuando desperté yo ya sabía cuál era mi misión y como debía cumplirla, así que me levanté de la cama y me dirigí a la salida, pero cuando abrir la puerta mis hermanas y mi hija saltaron sobre mí en gran abrazo y aunque yo no me negaba, yo sabía que esto era una distracción del canon para aparentar normalidad, pero yo obviamente no me iba a dejar manipular, así que por el momento seguí la corriente.

—¿Qué paso Ariel? ¨— pregunto Attina.

—Creo que me desmayé por el ataque de esos tiburones — respondí.

—¿Qué ataque? — preguntaron todas.

Ahí me di cuenta que el canon sabía que algo estaba pasando y estaba tratando de arreglarlo, pero yo ya no era la misma Ariel de la mañana que se tragaba aquello cuentos, yo era otra Ariel, así que le dije: Necesito está sola.

—¿Por qué? — preguntaron todas.

—Porque quiero está sola — respondí.

—Ariel, —me llamo Alana a un lado— recuerda que hoy es el aniversario de la coronación — apunto.

—Lo sé, por ello necesito estar sola — comente.

—¡Pero Ariel! — exclamo Arista algo triste.

—Necesito esta solo — enfatice seriamente.   Sabía que con un movimiento de mis manos las sacaría a todas de ahí, pero debía tener el canon sin tanta alteración, lo cual era difícil.

—Mamá, tranquila las tías solo quieren ayudar —

—Lo sé hija —respondí— Lo sé —

—Ariel deberías seguirnos — propuso unas de mis hermanas tratando de guiarme hacia otro lado, pero yo ya sentía aquello como una obligación en vez de una petición y ahora si debía actuar.

Con mi hombro izquierdo golpe la cara de mi hermana y con mi cola hice un gran impulso que me saco de la habitación hasta llegar afuera del castillo. No podía quedarme ahí tras eso y nadé rápido hasta la superficie y cuando me convertir en humana me dirigí al otro lado de la playa para evitar cualquier interacción no deseada, y así lo hice.

Ahí solo tuve que esperar a la hora sagrada y pasar de mi mundo al mundo de Tiana.

<<narrador omnisciente>>

—¿Crees que ese acto de violencia altere tu canon? —

—No lo creo —

—Ahora solo nos toca esperar a Tiana — recalco Aurora.

—Mientras tanto meditemos — indico Ariel.

Ambas se sentaron juntas y comenzaron a meditar profundamente hasta la llegada de Tiana.

 

{Notas del escritor}

Señores las doce guerreras están casi completas, ahora solo queda esperar a las tres del elemento tierra la cuales son Pocahotas, Rapunzel y Mulan (Tauro, Virgo y Capricornio), por lo cual voy hacer un trabajo más extenso, pues son los signos de mayor fuerza.   Además, no estoy seguro de alguna información, peor aquí no la detallare, por el momento me despido…

 

¡Ah una última cosa!

 

Esos capítulos se estrenarán en el mes que comience Tauro, así que estén pendiente.

 

Post data:  En serio odio escribir en primera persona.